Relevo · preguntas frecuentes
Trece preguntas sobre un sistema que observa a su equipo. La respuesta, en las primeras cuarenta palabras.
Ninguna de estas preguntas es cómoda para quien vende, y por eso están escritas aquí y no reservadas para la tercera reunión. Las de este sistema tocan a personas, así que la respuesta va siempre en dos partes: lo que el sistema hace y lo que sigue siendo decisión de su empresa. No hay una sola respuesta en la que el software asuma la obligación en su lugar.
La regla
Cómo está escrita esta página
Tres reglas, y se pueden comprobar renglón por renglón. Primera: la respuesta va en las primeras cuarenta palabras y lo que sigue es el detalle para quien lo necesite. Si una pregunta empieza con «depende», está mal escrita.
Segunda: en este sistema toda respuesta tiene dos partes, siempre en el mismo orden: qué hace el sistema, y qué sigue siendo decisión u obligación de la empresa. Esa segunda parte no es una advertencia legal al pie: es la parte importante, porque la ley de datos personales le habla al responsable del tratamiento, que es la empresa que observa.
Tercera: no hay un solo dato personal de ejemplo en ninguna parte del sistema ni de estas páginas. Los expedientes del sistema en vivo llevan folio, tarea y área, nunca nombres. Un proveedor que le enseña una pantalla de observación del trabajo con nombres reales dentro le está mostrando cómo va a tratar los de su equipo.
El software no es el responsable del tratamiento. Su empresa sí. Todas las respuestas de esta página están construidas alrededor de ese hecho.
La primera pregunta de todas
Qué se registra, y qué no se registra
La pregunta de entrada de este producto no es técnica: es si esto es una herramienta de vigilancia. Se contesta con una distinción concreta y verificable, no con una declaración de intenciones. La distinción es entre el proceso y el contenido.
Registrar el proceso significa guardar que alguien abrió el portal de una paquetería, pegó un número de guía, llenó cuatro campos y confirmó, y que esa secuencia tomó cuarenta y cinco segundos y se repitió trescientas cuarenta veces entre todo el equipo ese día. Registrar el contenido significaría guardar qué decía la guía, de qué cliente era y a dónde iba.
El producto hace lo primero y declara no hacer lo segundo. Y el control que lo sostiene es técnico y ocurre en un lugar específico: el enmascaramiento de contraseñas, tarjetas, registros fiscales, claves únicas de población y correos se hace en el equipo, antes de que el dato salga. Eso no es lo mismo que cifrar en el servidor: es que el dato sensible no viaja.
Qué queda registrado · qué no · con qué control
| Qué | ¿Queda registrado? | Con qué control |
|---|---|---|
| La secuencia de pasos de una tarea, en el orden en que se hace | Sí, es la razón de ser del sistema | Aviso y firma previos al arranque de la observación |
| Cuánto tiempo tomó cada paso y cuántas veces se repitió | Sí | Acceso por rol: cada jefe ve a su equipo y sólo a su equipo |
| El contenido del documento que se captura | No: se registra el proceso, no la información de sus clientes | Declarado como control del producto y verificable en el sistema en vivo |
| Contraseñas, tarjetas, registro fiscal, clave única de población y correos | No: se ocultan antes de salir del equipo | Enmascaramiento en el propio equipo |
| Lo que la persona hace durante una pausa | No | Botón de pausa para asuntos personales, a discreción de la persona |
| El motivo por el que alguien activó la pausa | No | El sistema registra que hubo pausa, no por qué |
| Quién vio el tablero de su equipo y cuándo | Sí | Bitácora de acceso, que recursos humanos audita |
| Qué automatización se aprobó, quién la aprobó y con qué alcance | Sí | Registro de aprobación con nombre de puesto y fecha |
| Qué ejecutó la automatización, cuándo y con qué datos | Sí | Bitácora de ejecución, que es lo que permite corregir un error |
Fuente: Relevo · brochure de logística, sección de privacidad, seis controles declarados, y catálogo de roles del sistema en vivo. Los expedientes del sistema en vivo son datos de ejemplo y no contienen datos personales.
La diferencia entre observar el proceso y observar a la persona no es de grado: es de diseño, y se ve en qué campos existen.
El aviso y la finalidad
Lo que la ley de datos personales le exige a su empresa, no al software
Un sistema que observa cómo trabaja la gente trata datos personales de sus empleados. La ley aplicable en México es la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares publicada en el Diario Oficial de la Federación el 20 de marzo de 2025, en vigor el 21 de marzo de 2025, con una reforma publicada el 14 de noviembre de 2025. Sustituye a la ley de 2010, y la autoridad ya no es la que muchos manuales internos siguen nombrando.
Dos consecuencias prácticas que conviene tener claras antes de instalar nada. La primera: el responsable del tratamiento es su empresa. El proveedor del software es, en el mejor de los casos, un encargado que trata los datos por cuenta de usted y bajo sus instrucciones. La segunda: la finalidad que su empresa declare en el aviso de privacidad limita todo lo demás. Si la finalidad declarada es encontrar tareas repetidas para automatizarlas, usar lo observado para evaluar a una persona es un uso distinto del declarado.
Por eso el arranque de este producto pone el aviso y la firma en el segundo paso, antes de observar nada. No es un gesto de cortesía: es el orden correcto, y es el único que resiste la pregunta que alguien del equipo va a hacer el primer día.
- Visible y avisado: cada colaborador sabe que está instalado.
- Con consentimiento: política de uso y aviso de privacidad firmados.
- Datos sensibles ocultos: contraseñas, tarjetas, registro fiscal, clave única de población y correos se ocultan antes de salir del equipo.
- Botón de pausa: para asuntos personales, a discreción de la persona.
- El proceso, no el contenido: se registran los pasos, no la información de sus clientes.
- Acceso por rol: cada jefe ve sólo a su equipo, y recursos humanos audita.
Un proveedor que le diga que el aviso y el consentimiento «ya vienen resueltos» le está ofreciendo algo que no puede entregar: esos dos documentos los emite el responsable, y el responsable es su empresa.
Fuente: Relevo · brochure de logística, sección de privacidad: seis controles declarados, transcritos completos.
La pregunta difícil
Lo que el sistema no hace con una persona
Hay que contestar esto de frente, porque es la pregunta que su equipo va a hacer y la que un abogado laboral va a hacer primero: si lo que el sistema ve puede usarse para despedir a alguien.
La respuesta honesta tiene dos mitades y las dos importan. La primera: el sistema no produce un expediente disciplinario. No califica personas, no las ordena de mejor a peor, no emite una alerta cuando alguien baja su ritmo y no tiene un campo donde alguien escriba una sanción. Lo que produce es un mapa de tareas con su frecuencia y su duración, agregado por puesto y por equipo, y su finalidad declarada es encontrar qué automatizar.
La segunda mitad: un dato existe y se puede mirar. Decir que es técnicamente imposible que alguien use un tablero de tiempos para una conversación de desempeño sería falso. Lo que se puede afirmar es qué impide el diseño y qué impide la ley. El diseño limita el acceso por rol y declara la finalidad; la ley obliga a que el tratamiento no exceda esa finalidad.
Y sobre el despido, la respuesta es de derecho del trabajo y no de software. La Ley Federal del Trabajo exige causa justificada y aviso por escrito para rescindir una relación de trabajo sin responsabilidad para el patrón, en su artículo 47. Un tablero de horas por tarea no es una causa justificada ni es un aviso: es una medición agregada de un proceso. Quien pretenda sostener un despido en una medición de tiempos de captura va a tener un problema legal, y lo va a tener con o sin este sistema.
Conviene añadir algo que no es obligación de esta página y sí es responsabilidad de quien vende esto: el uso disciplinario de la medición destruye el producto. Un equipo que sospecha que se le mide para evaluarlo empieza a actuar para el medidor, y entonces las secuencias observadas dejan de describir el trabajo real. El sistema deja de servir para lo único que sirve.
El sistema no evalúa personas. Mide tareas. Y si su empresa decide usarlo para evaluar personas, el primer daño es al dato: la observación deja de describir el trabajo.
Declare la finalidad por escrito y cúmplala. Es lo que la ley pide, y además es lo que hace que el sistema siga funcionando el segundo año.
El gobierno de la automatización
Quién aprueba, quién apaga y qué queda escrito
Una automatización que escribe en sus sistemas de producción es una pieza de gobierno, no una herramienta de escritorio. Tres puestos aparecen en cada automatización de este sistema, y los tres quedan registrados con nombre de puesto y fecha.
Quien propone es el sistema, con el número de repeticiones y el tiempo medido de cada tarea. Quien aprueba es el dueño del proceso, que es la persona del área que responde por ese trabajo: no el área de sistemas, no el proveedor. Quien puede apagar es el dueño del proceso, desde la propia pantalla, sin ticket y sin llamada.
Y hay una cuarta figura que conviene nombrar aunque no apruebe nada: recursos humanos audita. No porque desconfíe de la operación, sino porque el aviso, el consentimiento y el acceso por rol son suyos, y porque si algún día alguien pregunta con qué finalidad se observó el trabajo de un equipo, la respuesta tiene que estar en un registro y no en la memoria de alguien.
- La propuesta trae su aritmética. Repeticiones al día por segundos por vez. Si la multiplicación no justifica la automatización, se ve antes de construirla.
- La aprobación tiene alcance. No se aprueba «automatizar la captura»: se aprueba una tarea, en un sistema de destino, con un límite de qué campos puede escribir.
- El apagado no pasa por el proveedor. Si para detener algo hay que abrir un ticket, el control no es de su empresa. Aquí el control vive en la pantalla del dueño del proceso.
- Cada ejecución queda en bitácora. Qué se ejecutó, cuándo y con qué datos. Sin esa lista no hay manera de corregir en el sistema de destino lo que se escribió mal.
- El caso desconocido detiene la ejecución. Una automatización que improvisa ante lo que no reconoce es peor que una que se detiene y avisa.
- Volver a encender es una decisión con nombre. Si la apagó el dueño del proceso, la enciende el dueño del proceso, y queda registrado.
Pida las seis por escrito a cualquier proveedor, incluido éste. La calidad de la respuesta le dice quién va a cargar con el problema cuando algo se ejecute mal.
Las integraciones
Con qué se conecta, y con qué no se conecta todavía
Hay dos maneras de conectarse con los sistemas que su operación ya usa, y conviene distinguirlas porque tienen costos distintos. La primera es operar sobre la pantalla: el sistema hace lo que haría una persona, en el portal de una paquetería o en la pantalla de un sistema de transporte o de almacén, sin pedirle permiso a nadie y sin tocar el sistema de destino. Es lo que permite automatizar donde no hay interfaz de programación disponible, que en logística es la mayoría de los casos.
La segunda es conectarse por interfaz de programación cuando existe, que siempre es preferible porque no se rompe cuando alguien mueve un campo de lugar. Y aquí hay material verificable: el sistema de logística generado por el motor de la casa tiene 1,610 rutas de interfaz de programación, y las 1,610 son distintas —ninguna se repite— con esquema de la petición y de la respuesta declarados en todas.
Con la misma honestidad, dos cosas que esa misma consulta devolvió y que conviene saber antes de diseñar una integración: ninguna de las 1,610 tiene asignado un esquema de seguridad concreto —el vacío está en el campo del catálogo de diseño, no en la puerta—, aunque todas declaran requerir autorización; y cincuenta y una no tienen método resuelto en el catálogo. Son rutas compuestas, del tipo «lectura por GET y guardado por PUT en el mismo recurso», que el catálogo cuenta una vez y resuelve en dos.
Operar sobre la pantalla resuelve hoy lo que la interfaz de programación resolvería mejor mañana. Las dos rutas existen, y la primera no depende de que un tercero le dé permiso.
El cambio, la compra y lo que cuesta verlo
Las tres preguntas comerciales, contestadas sin cifras
Cuánto tarda un cambio que usted pida. El cambio de proceso se hace en la sesión de trabajo, con la gente de la operación en la sala, no en una cotización posterior. Y tiene un límite que se dice: si el cambio implica volver a observar una tarea, hay que esperar a que la tarea vuelva a ocurrir, y eso toma el tiempo que toma su operación.
Si lo compra o lo renta. Las dos cosas son posibles, y la decisión viene después de ver el sistema funcionando con sus procesos dentro. No antes, porque antes ninguna de las dos se puede calcular con honestidad.
Qué cuesta verlo: nada, y no lo compromete a nada. El sistema en vivo está abierto, sin registro y con la marca de datos de ejemplo en pantalla. Y esta página no publica ningún precio, ni propio ni ajeno: de doce proveedores globales de la categoría revisados el 27 de septiembre de 2026, uno publica tarifario y ninguno publica plazo de arranque, así que las cifras que circulan de los demás vienen de comparativas de terceros y no de las empresas.
Si la primera conversación es sobre el precio y no sobre qué tareas se repiten en su operación, la conversación empezó por el final.
La propiedad del dato
De quién son los datos de la observación
De su empresa. Las secuencias observadas, los tiempos, las prioridades calculadas y las bitácoras de ejecución son datos de su operación, y su empresa es el responsable del tratamiento de los datos personales que contienen. Eso significa dos cosas que conviene dejar por escrito en el contrato antes de firmar, no después.
La primera: qué se lleva si cambia de proveedor. Las secuencias de tarea y los expedientes son exportables, porque describen su proceso y no nuestro producto. Un proveedor que no pueda contestar esto con un formato concreto le está diciendo, sin decirlo, que el conocimiento de su propio proceso se queda del otro lado.
La segunda: qué se elimina, cuándo y con qué constancia. El plazo de conservación de lo observado es una decisión de su empresa, no un valor por omisión del software. Y la eliminación tiene que dejar constancia, porque en materia de datos personales lo que no se puede demostrar no ocurrió.
Y una tercera que no es sobre datos sino sobre personas: los derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición los ejerce el titular de los datos ante el responsable, que es su empresa. El sistema tiene que poder entregarle a una persona lo que se registró de su trabajo. Si eso no se puede hacer, el aviso de privacidad que firmó no vale mucho.
Los datos de la observación son de su empresa, y con ellos viaja la obligación. Las dos cosas juntas, siempre.
Preguntas frecuentes
¿Esto vigila a mi gente?
No está diseñado para eso: registra el proceso y no el contenido, el colaborador sabe que está instalado, firma la política de uso y tiene botón de pausa. Lo que su empresa haga con la información es decisión de su empresa, y la finalidad que declare la limita.
La diferencia es de diseño y se puede verificar en el sistema en vivo: no hay campo de calificación de personas, no hay orden de mejor a peor y no hay alerta por bajo ritmo. Hay tareas con su frecuencia y su duración, agregadas por puesto y por equipo, y acceso por rol para que cada jefe vea sólo a su equipo.
¿Qué observa exactamente y qué no observa?
Observa la secuencia de pasos de una tarea en la computadora, cuánto tarda cada paso y cuántas veces se repite. No observa el contenido de los documentos, ni contraseñas, tarjetas, registro fiscal, clave única de población o correos: esos se ocultan antes de salir del equipo.
Tampoco registra lo que la persona hace durante una pausa, ni el motivo por el que la activó. La tabla completa de qué queda registrado y qué no está en esta misma página, con el control que lo sostiene en cada renglón.
¿Lo sabe el empleado?
Sí, y es el segundo paso del arranque, antes de observar nada: el equipo conoce y firma la política de uso y el aviso de privacidad. Un sistema de este tipo instalado sin que la persona lo sepa no es un problema técnico, es un problema de relación de trabajo.
Y conviene que lo sepa por una razón práctica además de la legal: el valor del sistema está en que la observación describa el trabajo real. Un equipo que se enteró por su cuenta de que lo estaban observando no vuelve a trabajar como trabajaba.
¿Qué dice la ley de datos personales sobre esto?
Que el responsable del tratamiento es su empresa, no el proveedor del software. La ley aplicable es la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares publicada en el Diario Oficial de la Federación el 20 de marzo de 2025, en vigor el 21 de marzo de 2025.
Dos precisiones que ahorran discusiones. Esa ley sustituye a la de 2010 y la autoridad ya no es la que muchos manuales internos siguen nombrando; hay una reforma posterior publicada el 14 de noviembre de 2025. Y la finalidad que su empresa declare en el aviso limita todo uso posterior: observar para automatizar y observar para evaluar no son la misma finalidad.
¿Puede despedirse a alguien con lo que el sistema ve?
El sistema no produce un expediente disciplinario: no califica personas, no las ordena y no emite alertas de bajo ritmo. Y el despido se rige por la Ley Federal del Trabajo, que exige causa justificada y aviso por escrito, en su artículo 47. Un tablero de tiempos no es ninguna de las dos cosas.
La mitad incómoda de la respuesta: un dato existe y alguien puede mirarlo. Afirmar que es imposible usar una medición para una conversación de desempeño sería falso. Lo que sí se puede afirmar es qué lo limita: el acceso por rol, la finalidad declarada y el hecho de que el uso disciplinario destruye el propio dato, porque un equipo que actúa para el medidor deja de mostrar cómo trabaja.
¿Quién aprueba una automatización?
El dueño del proceso: la persona del área que responde por ese trabajo. No el área de sistemas y no el proveedor. La aprobación queda registrada con puesto, fecha y alcance: qué tarea, en qué sistema de destino y qué campos puede escribir.
El sistema propone con su aritmética a la vista —repeticiones al día por segundos por vez— y esa propuesta se puede rechazar. Una automatización aprobada sin alcance escrito es una automatización que mañana hará algo que nadie autorizó.
¿Quién puede apagarla y en cuánto tiempo?
El dueño del proceso, desde la propia pantalla, sin abrir un ticket y sin llamar al proveedor, y queda registro de quién lo hizo y cuándo. Si para detener una automatización hay que pedírselo a un tercero, el control no es de su empresa.
Haga esta pregunta a todos sus proveedores, incluido éste, y pida la respuesta por escrito con las seis partes: qué puesto la detiene, en cuánto tiempo, con qué registro, con qué lista de lo que ya ejecutó mal, si se detiene sola ante un caso desconocido y quién autoriza volver a encenderla.
¿Qué pasa si la automatización se equivoca?
Se detiene ante el caso que no reconoce, en lugar de improvisar, y deja bitácora de qué ejecutó, cuándo y con qué datos. Esa bitácora es lo que permite corregir en el sistema de destino lo que se escribió mal, que es la parte que sigue siendo trabajo de la operación.
El riesgo real de este tipo de herramientas no es el error visible: es el error silencioso, cuando el proceso cambió y la automatización sigue produciendo registros bien formados y equivocados. Por eso importan las dos cosas juntas: que se detenga ante lo desconocido y que exista la lista de lo que hizo.
¿Se conecta con mis sistemas actuales?
De dos maneras. Opera sobre la pantalla, haciendo lo que haría una persona en el portal de una paquetería o en su sistema de transporte, almacén o administración; y se conecta por interfaz de programación donde exista, que siempre es preferible porque no se rompe cuando alguien mueve un campo.
Material verificable de la segunda vía: el sistema de logística generado por el motor de la casa tiene 1,610 rutas de interfaz de programación, todas distintas, con esquema de petición y de respuesta. Y dos pendientes que la misma consulta devolvió: ninguna tiene esquema de seguridad concreto asignado y cincuenta y una no tienen método resuelto. Están publicados con su conteo en la página de evidencia.
¿Cuánto tarda un cambio que yo pida?
El cambio de proceso se hace en la sesión de trabajo, con la gente de la operación presente, y no en una orden de cambio cotizada aparte. El límite es honesto: si el cambio exige volver a observar una tarea, hay que esperar a que la tarea vuelva a ocurrir.
Y el contraste de categoría, sin nombrar a nadie: de doce proveedores globales revisados el 27 de septiembre de 2026, ninguno documenta lo que cuesta un cambio pedido después del arranque, y en las reseñas públicas de dos de ellos ese costo es el reclamo más repetido de sus propios usuarios.
¿Lo compro o lo renta?
Las dos cosas son posibles, y la decisión viene después de ver el sistema funcionando con los procesos de su operación dentro. Antes de eso, ninguna de las dos se puede calcular con honestidad, porque depende de qué tareas resultaron automatizables en su caso.
Cuando decide, se cobra por resultados y no por entregables. Esa es la diferencia con el modelo que licencia por robot en operación, donde la factura crece con el número de robots dados de alta y no con las horas que su equipo recuperó.
¿Qué cuesta verlo?
Nada, y no lo compromete a nada. El sistema en vivo está en /sistemas/relevo/sistema/: se abre sin registro, sin correo y sin formulario, en estado de trabajo y con la marca de datos de ejemplo en pantalla.
No es una demostración grabada: es el sistema, y se entra con la vista puesta por rol. La evidencia del proyecto real que lo sostiene —178 pantallas, 19 ciclos de vida, 213 transiciones— está en la página de evidencia, con la hora del servidor al lado de cada conteo.
¿De quién son los datos de la observación?
De su empresa. Las secuencias observadas, los tiempos, las prioridades y las bitácoras describen su proceso, y su empresa es el responsable del tratamiento de los datos personales que contienen. Son exportables si decide cambiar de proveedor.
Dos cosas que conviene fijar por escrito antes de firmar y no después: en qué formato se exportan, y cuál es el plazo de conservación y con qué constancia se eliminan. En materia de datos personales, lo que no se puede demostrar no ocurrió.
Referencias
- Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 20 de marzo de 2025, en vigor el 21 de marzo de 2025, con reforma publicada el 14 de noviembre de 2025. Sustituye a la ley del 5 de julio de 2010. Consultada el 27 de septiembre de 2026. ↗
- Ley Federal del Trabajo, artículo 47: causas de rescisión de la relación de trabajo sin responsabilidad para el patrón y aviso escrito al trabajador. Consultada el 27 de septiembre de 2026. ↗
- Relevo · brochure de logística, 10 páginas: seis controles de privacidad transcritos completos, arranque en cuatro pasos, ciclo de cuatro capacidades y tareas de logística reconocidas.
- Base de datos del motor de generación de sistemas de la casa, el proyecto de este sistema en el motor, consultada en modo de sólo lectura el 27 de septiembre de 2026 con fecha y hora tomadas del propio servidor: 08:03:51 para la extracción completa y 13:55 para las consultas de rutas de interfaz de programación. El nombre comercial del cliente está enmascarado y no se publica.
- SPARTANE · mapa competitivo del dominio de software de gestión y automatización del transporte: quince proveedores revisados sobre sitios públicos, documentación oficial y reportes a inversionistas, 27 de septiembre de 2026. Documento interno; no se publican nombres ni tarifarios de proveedores concretos.
- Complemento Carta Porte del comprobante fiscal digital, versión 3.1, publicado por el Servicio de Administración Tributaria el 17 de junio de 2024 y de uso obligatorio desde el 17 de julio de 2024. ↗
El modelo
Primero ve su sistema funcionando, sin costo y sin compromiso. Después decide si lo compra o lo renta.
No es un demo: es Relevo con sus procesos, sus áreas y su operación dentro. Entra, lo recorre y lo usa. Verlo no cuesta nada y no lo compromete a nada. Cuando decida, cobramos por resultados, no por entregables.
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